CAPÍTULO 5: LA CENA EN EL HOTEL (LA ESPIRAL DE AROS)

Andrés me propuso cenar en la terraza del hotel y tomar unas copas. Yo sin alcohol, por supuesto.

Aprovechando que había música en directo. No lo pensé dos veces, me tomé una ducha relajante y me puse un vestido rojo que el verano pasado confeccioné con mis propias manos y que todavía no había estrenado. Otra de las tareas con las que llené mi tiempo y que hoy le iba a dar utilidad. A veces, hago las cosas sin saber muy bien para qué, pero lo importante es que disfruto mientras las hago.

Me quedaba fantástico, tenía una textura y un vuelo que lo hacían más espectacular aún. Cuando Andrés me vio, le cambió la cara, le salió una sonrisita. Sus ojos miraron mis labios color rojo carmesí, su mirada le delató. Si la mirada dice lo que estás pesando, ¿estaría deseando besarme entonces?, ¿no?

De primer plato, nos pusieron fajitas de pollo con cebolla caramelizada acompañado de guarnición de verduras y de segundo milhojas de hojaldre con berenjenas y mermelada de morcilla. Ambos platos estaban riquísimos. Me pareció mucha cantidad para una cena, pero conforme iba pasando la amena velada ni me di cuenta que había dejado el plato limpio. De postre, nos pusieron piña cortada en dados decorada con la envoltura de la piña en forma de barco. ¡Todo estaba preparado al mínimo detalle! Y ya para finalizar, nos pedimos unas copas y  nos sentamos en la zona chillout de la terraza del hotel donde estábamos más cerca de la música en directo.

Cada noche en el hotel preparaban la ambientación y la comida en relación a un país. Ese día tocaba Portugal, y tuvimos la suerte de escuchar en directo música Fado.

Una vez leí, que mediante el Fado, se expresaban los momentos malos de las vivencias de las personas. Es una música con gran carga melancólica y nostálgica. En general, los temas principales de cualquier tipo de música tratan las relaciones personales, en especial el desamor. Este tema parece ser de gran transcendencia y parece afectar a todo el mundo. No hay más que ver, cuando tienes una ruptura sentimental, cómo tus oídos se afinan y las canciones que has escuchado mil veces, recobran un significado. Notas que las letras hablen de ti, parece como si el cantante hubiera formado parte de tu vida.

Analizándolo detenidamente, la palabra amor o en contrapartida el desamor, en su significado más amplio, son las palabras claves que suelen estar detrás de los problemas de la Humanidad. Entendiendo su rango de amplitud desde nivel global (los problemas a nivel mundial) como a nivel individual (los problemas personales). Tendemos a complejizar todo lo que nos rodea. Si aplicáramos el principio de parsimonia en nuestro día a día, nos daríamos cuenta que las cosas son más sencillas de lo que a veces parecen. Nos dejamos llevar por lo que vemos en el escaparate y no llegamos a profundizar en el mensaje oculto que nos quieren transmitir. En la mayoría de las discusiones, el motivo de la disputa no suele ser lo que aparentemente parece. Si rascamos un poco más, nos daremos cuenta de que el motivo suele ser otro. Pocos son los que tienen la capacidad de calmarse y ver más allá de lo que la fachada nos permite ver. Muchas de las discusiones que solía tener con mi hermana, realmente no eran porque hubiera usado una prenda mía, sino porque yo reclamaba de alguna manera su atención. Quería que me considerara como a sus amigas. Al igual que me pasada con ella, con el resto de las personas que forman parte de mi familia; siempre hay un tira y afloja en las relaciones interpersonales porque queremos sentirnos queridos.

La palabra Fado tiene su procedencia latina de fatum. Sus orígenes se remontan al siglo XIX. En el año 1822, las cortes portuguesas volvían de Brasil, donde habían conocido un baile brasileño llamado Lundum. Este baile se consideraba obsceno y fue prohibido y acabó derivando en un baile llamado Fado. Fueron varias las modificaciones que se produjeron con el paso del tiempo. En el año 1828, se acompañó el Fado con guitarra y posteriormente acabó por desaparecer el baile y el Fado adquirió el carácter de canción.

Apareció la figura del fadista, que son las personas que interpretan los Fados. En un principio, no tenían buena reputación, su vida se asociaba a excesos y vicios. Con el tiempo, su fama cambió y la vida de las estrellas del fado-poetas se convertiría en leyenda. De la doble procedencia que se le atribuye al Fado, Lisboa y Coímbra; fueron los estudiantes de esta última los que hicieron que el Fado tuviera la característica de serenata, donde el tema central de sus letras era el amor. ¡Volvía a aparecer el amor!

Era un momento idílico, la música de fondo, en un lugar que invitaba al relax y a la luz de las estrellas. Al estar el hotel alejado de la ciudad, se podían percibir las estrellas perfectamente. ¡Eso en Madrid era complicado!, por la cantidad de polución, contaminación e iluminación que envuelve la ciudad, la visibilidad de las estrellas suele ser reducida.

En ese preciso momento, parecía que Andrés me estaba leyendo el pensamiento y supiera lo bien que estaba. Comenzó a contarme una historia sobre las estrellas. Yo no podía dejar de mirarle perpleja, empezaba a notar el 0% de alcohol que estaba tomando. Minuto a minuto, me iba desinhibiendo. ¡Qué sugestionable soy!, sobre todo cuando las condiciones son proclives a dejarse fluir. A todos nos gusta sentirnos deseados, provocar el acercamiento de la otra persona, esa pulsión incontrolada de atracción que nos deja volar en determinados momentos.

Cuenta la leyenda que hace muchos años, cuando las estrellas comenzaron a formarse, las unas sabían de la existencia de las otras y viceversa. Todas se conocían y sabían el lugar que ocupaban en el firmamento. Progresivamente, fueron apareciendo más y más estrellas. Cada vez resultaba más complicado reconocerse unas a otras. Las diferencias entre ellas eran cada vez más inapreciables y la distancia de separación más pequeña.

Había una estrella que brillaba menos que el resto, ¡a penas se le veía! La luz que desprendían las estrellas que estaban a su alrededor no dejaban que esa estrella destacara.

Un día, de repente, una estrella fugaz tropezó con ella. La estrella apenada comenzó a llorar. Con la de estrellas que había en el firmamento, la estrella fugaz había ido a hacerle daño a ella. La estrella fugaz le dijo que por favor no llorara, no lo había hecho queriendo, no había calculado bien la trayectoria y por eso había chocado con ella. La estrella no podía dejar de llorar.

-       ¡Soy tan pequeña y brillo tan poco!, ¡ni siquiera me has visto!

La estrella fugaz le dijo que era una suerte ser diferente a las demás. Así podría reconocerla enseguida a la distancia.

-       Pero si soy chiquitita, ¿cómo me vas a ver?

-       Muy sencillo, dijo la estrella fugaz. Compartiré contigo mis polvos galácticos y podrás volar como yo, así podrás viajar como yo las veces que quieras.

-       Me da miedo, confesó la pequeña estrella. Nunca he salido de aquí y ¿si no me gusta lo que encuentro? y ¿si no sé regresar?

La estrella fugaz le contestó que tenía que ser valiente, descubrir las maravillas que este universo tenía preparado para ella y si no sabía volver es porque seguramente habría encontrado un lugar donde se sintiera mejor y donde su brillo pudiera lucir más.

Una vez terminada la narración, le sonreí y le miré fijamente a los ojos. Sin darme cuenta, Andrés se acercó lentamente y sus labios rozaron los míos.

Todo lo que me había dejado fluir anteriormente se desvaneció en un momento cuando escuché de fondo una canción que reconocí enseguida. Como por arte de mágica asociada a esa canción se generó una imagen en mi cabeza. Inevitablemente estamos condicionados por las experiencias vividas, hay estímulos que nos retrotraen a recuerdos del pasado. Y en este preciso momento había pasado eso. Apareció en mi cabeza la imagen de Marcos, el chico que me rompió el corazón hacía ya unos años y que aunque después he conocido más chicos, ya nada ha vuelto a ser igual, han sido relaciones esporádicas donde por miedo a sufrir no he querido seguir adelante. ¿Por qué en ese preciso momento tenía que venir ese recuerdo? A veces pienso que existe un complot del universo para que no disfrute de momentos como estos.

Esa canción fue la que escuchamos la primera vez que me sacó a bailar Marcos en un bar de un pueblecito portugués el primer viaje que hicimos juntos. ¿Cómo después de tanto tiempo, podía venirme ese recuerdo?

Dejé de besar a Andrés. Noté que la química se había interrumpido por la toxicidad de los pensamientos que se habían instaurado en mi cabeza. Andrés notó que algo me pasaba, y me preguntó

-       ¿Algo que contar?, ¿algo que tenga que saber?

Yo siempre he sido muy reservada en cuanto a mis sentimientos y emociones. Me cuesta mucho hablar de lo que siento y más con gente que acabo de conocer, como es el caso de Andrés. Pero la situación requería una explicación. Sin darle muchos detalles, le conté que desde que Marcos decidió abandonarme, nada había sido igual en mí. Llevábamos unos meses de convivencia en el apartamento, que con tanto esfuerzo me había costado preparar. Y sin más conversación que una carta de su puño y letra encima de la repisa de la cocina, me abandonó. Me ha costado confiar en los chicos y en un principio se generalizó a desconfianza del ser humano en general. Fue un momento duro porque no me lo esperaba. Yo llegué de la oficina una tarde a las 19:00 aproximadamente y encontré un sobre oscuro en la cocina. Pensé que sería una sorpresa de Marcos, pero no fue así. ¿Cómo me iba a imaginar lo que era?, ¡era una carta de despedida! en ella me decía que tenía que volar y salir del nido. ¡Yo no comprendí nada!, ni las formas con las que había gestionado la ruptura, ni el contenido. Me sentí engañada y culpable porque inevitablemente en situaciones así piensas que eres tú la culpable de que no haya funcionado bien. Con el tiempo, vas haciendo una lectura muy diferente de todo lo sucedido y aprendes a conocerte más a ti misma y a aceptarte. Soy consciente de que otro de mis miedos es sufrir por amor.

Andrés que había escuchado atentamente lo que le estaba contando. Me agarró de la mano y con una suave caricia me dijo que todos pasamos por situaciones similares en la vida. Podemos sentir que la gente nos falla y sentirnos engañados, pero son cosas que no podemos controlar. Lo que sí podemos controlar, es lo que depende de nosotros. Él también había vivido circunstancias donde había sufrido por amor, pero decía que había que salir airoso con la lección aprendida de lo bueno realizado y lo bueno por realizar. Enfrascarse en lo negativo, en el qué hubiera sido si…o en los miedos….no sirve de nada. Hay que saber que los miedos están ahí….coger cada miedo de la mano y saber que está contigo pero que no vas a permitir que limite tu vida. “Yo soy lo que soy por todo lo que he vivido en estos 34 años. ¡No cambiaría nada de lo vivido!, en primer lugar porque ya no lo puedo cambiar y segundo porque si lo pudiera cambiar no sería lo que soy hoy. Las heridas tienen que cicatrizar y eso requiere tiempo. Hay que evitar que cierren en falso porque entonces pueden abrirse continuamente a la mínima tensión. ¡Algo tenemos que hacer para evitarlo!, porque si no tenemos más riesgo de que esa herida se infecte y le cueste más curar. Si dejamos que se abra continuamente la herida, la posibilidad de que entren cuerpos extraños se eleva exponencialmente”.

Sus palabras me hicieron llorar. Hablar tan claro de los sentimientos había avivado mis heridas, que parecían no estar cicatrizadas. Andrés pasó sus dedos sobre mis mejillas para limpiarme las gotas de las lágrimas que caían por mi rostro. Me agarró suavemente la cara con las dos manos y me besó tiernamente en la nariz, después en la mejilla derecha, seguidamente en la mejilla izquierda y finalmente yo le di un beso en los labios.

CONTINUARÁ LA PRÓXIMA SEMANA…

Elena Antón

Psicóloga

nº col. AN09547

Deja un comentario

Hey, so you decided to leave a comment! That's great. Just fill in the required fields and hit submit. Note that your comment will need to be reviewed before its published.