¿POR QUÉ RETENGO LÍQUIDOS?

RETENCIÓN LÍQUIDO

Muchas veces nos encontramos con esta pregunta e incluso con la   afirmación rotunda en  personas que siguen un tratamiento de pérdida de peso. Que aseguran que el único factor que les impide adelgazar es la retención de líquidos.  Pero el centrarse solo en esto, es un error. Por supuesto que hay  factores externos que sí que importan, y que pueden condicionar una pérdida de peso y por consecuencia una retención de líquidos. Pero la base de nuestro  éxito dietético va mucho más allá.

Nelson Mandela dijo: “Siempre parece imposible hasta que se hace”.

Así que, espero que sea una bocanada de aire fresco, pero la retención de líquidos puede mejorar y sí se puede perder peso. Solamente se trata de mantener a raya una serie de hábitos que nos ayudarán a mejorar nuestra circulación y la eliminación de líquido acumulado.

Ahora vamos a contestar el porqué de la retención de líquidos:

Se puede deber a multitud de factores, y en general, se define por  la acumulación de líquido en los tejidos. Si nuestros riñones y corazón funcionan perfectamente y no tenemos una enfermedad inflamatoria cuya sintomatología conlleve esta retención, no deberíamos preocuparnos demasiado, porque entonces tiene solución.

Lo más normal es que se deba a:

  • El clima, las altas temperaturas que soportamos en verano y sobre todo esos cambios bruscos de un día para otro.
  • Personas que pasan mucho tiempo sentadas o de pie, ven dificultada su circulación.
  • Estar deshidratados o hidratarnos mal.
  • La falta de ejercicio físico.
  • El bajo consumo de frutas, verduras y hortalizas.
  • Los desequilibrios hormonales, la ovulación, la menstruación, la menopausia y las mujeres gestantes o lactantes. En el caso de mujeres gestantes, cuando hay una hinchazón excesiva en manos, tobillos y cara, deberían consultarlo con su ginecólogo, ya que podría derivar en alteraciones de la tensión como la pre-eclampsia y que son peligrosas tanto para la madre como para el feto.
  • El exceso de sal de adicción a alimentos o el consumo de alimentos procesado con alto contenido en sal.
  • En periodos de enfermedad,  la ingesta de medicamentos como, corticoides, los antihipertensivos, antidepresivos, los tratamientos neurolépticos y los tratamientos hormonales, los antihistamínicos, etc.
  •  El estrés.
  • La falta de sueño.
  • Y enfermedades como: la insuficiencia venosa, renal o cardíaca alteran el sistema de regulación de fluidos y que podrían provocar edemas más o menos graves.
  •  El consumo de alcohol.
  • El exceso de bebidas estimulantes o bebidas azucaradas.

¿Y qué podemos hacer?

  • Si hasta ahora no lo hacíamos, empezar a practicar algún deporte de al menos 30 minutos de duración diario y aeróbico.
  • Si nos organizamos para realizar una actividad física, llevar  ropa y zapatillas adaptadas a la actividad. Uno de los ejercicios más saludables que podemos incorporar es la natación y llegado el verano a más de uno le será fácil tomar esta iniciativa en su piscina, en la del vecino o en las magnificas playas que recorren nuestra tierra.
  • Si trabajas muchas horas sentado o sentada, intentar levantarte cada hora y pasear un poco, vestir cómoda o cómodo, evitando la ropa muy ajustada, porque entorpece la circulación y el retorno venosos.
  • Acudir a nuestro médico si existen antecedentes de alguna de las enfermedades anteriormente mencionadas y consultárselo.
  • Acudir a un  profesional de la fisioterapia, si observamos que la hinchazón en piernas, tobillos y manos es muy acentuada ya que es posible que nos haga falta un drenaje linfático. Aunque será el profesional de esta disciplina el que decidirá qué tratamiento tenemos que abordar.
  • Beber 1.5 -2, 5 litros de agua al día.
  • Consumir alimentos ricos en potasio: no sólo el plátano lo contiene, también frutas como los albaricoques, el melón, kiwi, aguacate, nectarinas, ciruelas, sandía etc. Verduras como el tomate, las espinacas, espárragos, coles, patata, berenjena, zanahoria y los frutos secos obviamente sin sal y sin tostar mucho mejor. Las legumbres como  el garbanzo o las alubias también tienen mucho potasio.
  • Consume menos alimentos ricos en  sodio: salsas, precocinados, embutidos curados, encurtidos, frutos secos con sal, la mojama, snack, patatas fritas, repostería, fast food  etc.

Espero que este artículo te haya sido de ayuda y que como moraleja simplemente entendamos que si no hay una enfermedad que lo impida, tenemos unas herramientas magnificas en las que apoyarnos: la motivación, el trabajo y  la constancia para adecuar nuestra vida a una alimentación saludable y el ejercicio.

 Y recuerda: “El éxito no viene a ti, tú vas a él”.

Susana Santervás Dietista- Nutricionista

AN-00153

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