QUÉ DIGO DE MÍ CUANDO ME COMUNICO CON LOS DEMÁS

2La comunicación es el pilar de nuestras interacciones con los demás. La manera en la que realizamos estas interacciones repercuten en nuestra visión del mundo. Te has parado a pensar ¿cómo le hablas a los demás de ti? A veces, sin darnos cuenta, somos nosotros mismos los que nos echamos tierra sobre nuestro propio tejado, minusvalorándonos, poniendo excusas, justificando cada uno de nuestros comportamientos… llevando a generarnos sentimiento de culpa por no estar  a la altura de las circunstancias, no saber decir no y poner límites a aquellas cosas que realmente no nos aportan beneficios en nuestro desarrollo y dejando que minen nuestro día a día de preocupaciones que se convierten en losas difíciles de manejar.

 Veamos el siguiente ejemplo

Usted se sienta en un restaurante a comer. Cuando el camarero le trae su plato de pescado a la plancha con guarnición de verduras y  se da cuenta de que el pescado está excesivamente seco y chamuscado.

a. No decir nada y usar la copa sucia aunque a disgusto.

b. Llamar enfadado al camarero y reprocharle en voz alta al camarero que nunca volverá a ir a ese establecimiento.

c. Llamar al camarero y pedirle que por favor le cambie el plato.

 ¿Con qué situación te identificarías?

 Existen tres tipos de comunicaciones: pasiva, agresiva y asertiva. Según ante qué situaciones estemos, podemos reconocernos en cualquiera de las tres.

 ¿Cuál de estos tres tipos de comunicaciones es la que más predomina en tu día a día?

 En este post, nos vamos a centrar en la comunicación asertiva. Se refiere a comportarse tal y como uno es. Reflejar lo que sientes y piensas, respetando los sentimientos, opiniones y deseos de los demás sin ignorar las tuyas y sin que los demás se aprovechen de ti.

Existen diferentes técnicas para trabajar la asertividad, nos vamos a centrar en el “Banco de niebla”. Esta técnica consiste en “torear” la crítica que recibimos, reconociendo lo que consideramos que es real de la misma pero ignorando aquellos aspectos que nos hagan ponernos  a la defensiva y responder de manera agresiva.

 ¡Vamos a ponerla en práctica!

Juan y Andrés son amigos.

 Juan: ¡Qué gordo estás!

Andrés (Banco de niebla): Si es verdad, podría estar más delgado

Juan: Deberías ponerte a régimen

Andrés (Banco de niebla): Si, tal vez comiendo un poco menos estaría menos gordo

Juan: Bueno y no olvides el deporte

Andrés (Banco de niebla): Sí, a lo mejor me decido por alguno

Juan: Pues yo te aconsejo que te decidas ya, porque francamente estás gordo.

Andrés (Banco  de niebla) Sé que podría estar más delgado.

Seguro que os identificáis en situaciones parecidas en vuestro día a día. Empecemos  a ponerlo en práctica, los resultados son espectaculares. Deja de justificarte y querer quedar bien con todo el mundo y piensa cuáles son las palabras que salen de tu boca y te definen como persona y forman parte de tu autoconcepto.

 

 Elena Antón

Psicóloga

nº col. AN09547

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