RECONCILIACIÓN CON LA COMIDA

Uno de los placeres máximos que tenemos en nuestra vida es la degustación de una comida que sorprenda a nuestro paladar. No solo tiene un efecto en nosotros la comida que tomamos, sino que las circunstancias que rodean al hecho en sí pueden ser fuentes de satisfacción o de estrés. ¡Haz la prueba! ¿Qué experimentas si planificamos y elaboramos un menú basado en nuestras preferencias, innovando y usando la creatividad? ¿Y si variamos la decoración de nuestros platos? ¿Cómo influye un entorno agradable a la hora de comer?, y si comemos acompañados con una conversación relajada, y si hay música de fondo, cómo es la decoración del sitio donde comemos, cuánto tiempo dedicas a comer. Como se puede comprobar son muchos los estímulos que interactúan e influyen en el acto de comer y en muchas ocasiones no somos conscientes de ellos, y son los que condicionan la manera en la que nos relacionamos con la comida.

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La manera en la que disfrutamos de la comida es una pequeña extrapolación de cómo saboreamos nuestra vida. Si nos adentramos en la historia, este acto fisiológico siempre ha estado vinculado y unido al influyo social y cultural, con gran transcendencia mediática y bajo mi punto de vista sobrevalorada. Existe un exceso de información desinformada por todos lados, que dificulta la buena comprensión de lo que realmente es importante para nuestra salud. Infinidad de celebraciones, actividades de negocios y de ocio pasan por la mesa y con platos suculentos y variados. Los alimentos se consiguen de manera fácil y rápida, convirtiéndose en el reforzador por excelencia de la mayoría de los comportamientos que se mantienen en el tiempo. Cuántas veces nos ha pasado que tras un día intenso de trabajo nos decimos: “qué mejor que una buena comilona”, como si no hubiera ninguna otra actividad que nos hiciera sentir placer a parte de la comida. O si me invitan a un cumpleaños: “no voy a hacerle el feo al anfitrión de no probar todo y cada uno de los platos que ha hecho y el postre que no falte”… lleva un momento en el que la comida se puede convertir en el enemigo de muchas personas y pierde el sentido último de su función: nutrirnos y alimentarnos para tener energía para nuestro día a día. Disfrutar de la comida no significa atiborrarse hasta sentir que necesitas toda la tarde para hacer la digestión, ni llegar a casa directo a la nevera para paliar los sinsabores y problemas que hemos tenido en nuestro día, porque en tu cabeza aparezca de manera persistente la idea de que “me lo merezco”. Quizás, si escuchas a tu cuerpo, te dirá que prefiere una ducha caliente, un paseo con tu perrita, réplicas de relojes una conversación agradable con la familia o amistades mientras disfrutas de una cena elaborada con mimo e incorporando los nutrientes que tu cuerpo necesita con creatividad y que llamen la atención a tus ojos.

Los cambios no son fáciles, eso lo sabemos todos pero existen herramientas para conseguir que esos cambios que estamos convencidos que queremos implementar en nuestra vida perduren en el tiempo, os dejamos 5 consejos:

  • Visualiza tus metas y divídelas en objetivos que sean específicos y ponle fecha. Tu cerebro necesita temporalizar las cosas que te propones. ¡Ponte a ello!
  • Haz partícipes a tus familiares y amigos de confianza de los cambios que quieres experimentar y cómo lo vas a hacer. ¡Ellos se convertirán en tus testigos!
  • Ten presente y recuérdate constantemente los beneficios que van a tener en ti dichos cambios. ¡Siente que eres capaz y visualízate consiguiendo los logros que te propones!
  • Cuando consigas para submeta recompénsate con cosas que sean placenteras para ti (seguro que encuentras muchas cosas con las que disfrutas y que no sean solo comida). Prémiate con cada avance, hay muchos tipos de premios y no todos tienen que ser materiales. Piensa tus pequeños placeres de tu día a día y busca tiempo para ellos.
  • Escribe en un diario tus ideas y tus avances para ir viendo la evolución. Plasmar en un papel tus ideas, te ayudará a organizar tus ideas.

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Recuerda, “el cambio solo es posible, si tú lo haces posible”.
Hoy es hoy. Mañana, ya es tarde.

Comenzamos el año 2017, ¿Cuáles son tus propósitos para el nuevo año?

Elena Antón
Psicóloga
nº col. AN09547

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