¿Aplico la disciplina en mi día a día?

por metropolsalud
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Método Snap. Metropol Salud

Si partimos de la siguiente definición, la disciplina podríamos entenderla como el conjunto de reglas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado. Por tanto, la disciplina juega un papel primordial en la práctica diaria de nuestros hábitos saludables.

Para conseguir los resultados deseados nos tenemos que basar en aquellos comportamientos que mediatizan nuestro día a día, los que repetimos de manera constante y con convicción. Los comportamientos espontáneos por muy saludables que sean no nos van a permitir los resultados deseados si no somos persistentes en ellos.

Ejemplos que influyen

Por ejemplo, si hago ejercicio físico 3 veces en semana y a la siguiente semana dejo de practicar ejercicio porque necesitamos descansar del atracón de ejercicio, los resultados que esperamos nunca llegarán. Al igual que si tomamos un postre o algún alimento hipercalórico una vez en semana, no podemos acharar que va a ser la fuente de nuestro sobrepeso.

Estos ejemplos que pueden parecer ridículos, en muchas ocasiones sin darnos cuenta nos influyen más de lo que desearíamos. No llevamos un control de lo que realmente ingerimos y sin darnos cuentas contabilizamos las cosas según nuestra conveniencia y nos autoengañamos.

La reflexión

Esto ocurre, bien por querer conseguir resultados muy rápidos y con poco esfuerzo o bien, frustrándonos a la primera de cambio porque pensamos que hacemos más de lo que realmente hacemos. Para ilustrar este término, queremos usar este cuento de Rabindranath Tagore, que fue un poeta bengalí, poeta filosófico, artista, dramaturgo y premiado con el Premio Nobel de Literatura en 1913.

Los cuentos nos sirven para reflexionar y sacar nuestras propias moralejas y aprendizajes. Una vez que leáis este cuento titulado “el juez” os invitamos a reflexionar sobre las siguientes preguntas que vienen al final del texto.

El juez

Di de él cuanto quieras, pero yo sé mejor que tú y que nadie las faltas de mi niño.

Yo no lo quiero porque es bueno, sino porque es mi hijo. ¿Y cómo has de saber tú el tesoro que él es, tú que tratas de pesar sus méritos con sus faltas? Cuando yo tengo que castigarlo, es más mío que nunca. Cuando lo hago llorar, mi corazón llora con él.

Solo yo tengo el derecho de acusarlo y penarlo, porque solamente el que ama puede castigar.

Pregúntate a ti mismo

¿Qué es para ti la disciplina?

¿Qué opinas de la disciplina en tu vida?

¿En qué medida la disciplina en tu vida puede beneficiarte en las cosas que haces?

¿Qué consecuencias tiene el no ser disciplinado en tu vida?

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Elena Antón

Psicóloga

nº col. AN09547

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