En plena semana post-San Valentín, nos gustaría hablar de una pareja o binomio no muy conocido: la música y la fisioterapia, los músicos y su rehabilitación.
Cuando se piensa en fisioterapia, nos vienen a la cabeza un deportista con una lesión acudiendo a una clínica para tratarse. Sin embargo, no solo son los atletas los que tienen dolores y molestias. Los músicos también luchan contra las lesiones, y los fisioterapeutas pueden ayudar. ¿Cómo? Nuestra compañera fisioterapeuta Ana Belén Árbol lo explica en este vídeo.
6 “claves” de la fisioterapia para los músicos
- Más vale prevenir que curar
Evitar el dolor es de vital importancia. Tienes que sentirte a gusto con tu cuerpo y no deberías empezar a tocar un instrumento en una mala posición ni tocar con dolor.
La búsqueda del sonido y técnica adecuados determina en gran medida la posición y gestos que adopta un músico.
Si la posición es ergonómicamente correcta, los movimientos repetitivos se integrarán en el proceso de creación musical y el sonido producido será aún mejor.
Por otro lado, una posición incorrecta puede obstaculizarte en la búsqueda de la técnica o el sonido adecuados. Cuando una posición ya no es ergonómicamente correcta, los movimientos repetitivos pueden producir una lesión y repercutir sobre el rendimiento interpretativo.
- La conciencia y corrección postural.
Desde pequeños, el aprendizaje de movimientos repetitivos para producir ciertos sonidos se basa en sensaciones físicas, las cuales a su vez se basan en hechos anatómicos y fisiológicos.
Ser consciente de ellos permitirá al músico encontrar un equilibrio entre cuerpo e instrumento, de modo que tocar se convierta en un hábito natural y cómodo.
Esta química es única, y está ligada a una realidad compleja, pero al final, todos los músicos buscan lo mismo: transmitir emociones a través del sonido.
- Cada músico tiene su propio equilibrio.
Como músico, es de suma importancia que tengas una postura correcta y un equilibrio muscular adecuados a tu instrumento. Esto te proporciona una estructura sólida para trabajar y te permite utilizar todo tu potencial.
Encontrar el equilibrio y mantenerlo durante el tiempo que sea necesario requiere una gran concentración corporal. Cada músico tiene su propio equilibrio, que no es necesariamente el mismo que el de otro músico. Lo que sirve para uno puede no servir para el otro.
- Del movimiento repetitivo a la lesión.
Cuando un movimiento repetitivo genera una lesión, el cuerpo lo comprende de inmediato y la perturbación se refleja en la sensación al tocar y en consecuencia en el rendimiento, la técnica y el sonido. Para tocar un instrumento, un músico usa un atajo con su cuerpo, tal como se hace en el teclado de un ordenador. Si este atajo crea un desequilibrio muscular que deriva en dolor o limitación de la movilidad y la funcionalidad, entonces es necesario acudir a un fisioterapeuta.
Esto permitirá al músico encontrar la biomecánica correcta, trabajar la consciencia corporal, y potenciar la musculatura necesaria para compensar el desequilibrio que se produce al mantener durante horas posturas y gestos “antinaturales” que requieren tocar su instrumento, que con el tiempo se volverá natural y le permitirá tocar de un modo más confortable.
- Escucha a tu cuerpo.
Los malos hábitos suelen desarrollarse cuando el músico está completamente inmerso en el aspecto musical de su trabajo, y a consecuencias del estrés y presión a los que se ven sometidos los músicos. Estás más pendiente de la creatividad, la sensibilidad, la técnica y el sonido que de tus propias sensaciones físicas.
Por otro lado, es habitual que en los conservatorios se trabajen aspectos más relacionados con el calentamiento musical (del sonido, de la técnica, de la embocadura…) pero suelen olvidar los aspectos físicos del intérprete. Por este motivo, conocer las herramientas para prevenir lesiones o para actuar ante estas una vez se han producido es aún una asignatura pendiente en el mundo de la música.
Un deportista que siente dolor levanta enseguida la mano mientras que muchos músicos sufren en silencio sin siquiera ser conscientes de ello.
6. Las lesiones
Además, en el mundo de la música de alto nivel, las lesiones pueden convertirse en un tema tabú que los músicos ocultan por miedo a ser juzgados de mala técnica o quedar excluidos de audiciones, recitales y conciertos.
Quizás no estés llegando al sonido o la técnica que te gustaría alcanzar. No fuerces tu cuerpo y aumentes las horas de práctica. Escucha antes a tu cuerpo y está muy atento a las señales. Si sientes dolor, entiende que éste es un mensaje que tu cuerpo te está enviando.
Según los datos publicados por el Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña, el 70% de los músicos instrumentistas padecen lesiones musculares que les obligan a parar su actividad en algún momento (pincha aquí para leer la noticia completa).
La fisioterapia es de gran ayuda para los músicos
En definitiva, la fisioterapia para músicos ayuda a la prevención de lesiones a través de la educación postural. El fisioterapeuta guía al músico para conseguir una plena conciencia de su cuerpo y saber interpretar las señales que este le manda. Y lo más importante, el fisioterapeuta, a través del diagnóstico personalizado, facilitará al músico las herramientas necesarias para encontrar su propio equilibrio y alcanzar su máximo potencial, así como para recuperar una lesión del modo correcto y preparar al intérprete para volver a la actividad musical de forma adecuada, progresiva, supervisada y sin riesgos para su salud.
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