La fisioterapia es de gran ayuda para las personas que padecen artrosis

por metropolsalud
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La artrosis es una patología reumática o proceso degenerativo de las articulaciones. ¿Qué significa esto? Que hay cartílagos que se van deteriorando y por consiguiente se produce dolor e incluso dificultad de movimiento en determinadas zonas del cuerpo. Para mejorar esta situación, lo más recomendable es la fisioterapia. Acudir al fisioterapeuta te será de gran ayuda: un profesional cualificado que analizará tu estado, que te tratará con las técnicas más efectivas y te programará ejercicios adecuados para mejorar tu condición física.

Según la Organización Mundial de la Artrosis, en España hay 7 millones de afectados por esta patología, una cifra que aumentará en los próximos años debido al progresivo envejecimiento de la población. Aun así, la artrosis no sólo se da en personas mayores, sino que también afecta a jóvenes y adultos: más del 43% de la población mayor de 40 años en nuestro país tiene artrosis.

 

Cómo se origina la artrosis y los factores que pueden causarla

 

Nuestros huesos están conectados en articulaciones como la cadera y la rodilla. Una sustancia gomosa llamada cartílago recubre los huesos de estas articulaciones y ayuda a reducir la fricción cuando se mueve. Una sustancia aceitosa protectora llamada líquido sinovial también se encuentra dentro de la articulación, lo que ayuda a facilitar el movimiento. Cuando estas cubiertas protectoras se desgastan y se rompen, los huesos comienzan a rozarse durante el movimiento. Esto puede causar dolor y limitación del movimiento en muchas personas que sufren artrosis, además de otros síntomas como rigidez, crujidos, atrofias, deformidades o contracturas.

Los factores que pueden aumentar su riesgo son:

 

Envejecimiento. El paso de los años aumenta el riesgo de desarrollar artrosis porque la degeneración del cartílago y el líquido sinovial aumentan con el tiempo.

Genética. Las investigaciones indican que el cuerpo de algunas personas tiene dificultades para formar el cartílago. Las personas pueden transmitir este problema a sus hijos.

Lesiones previas. Las personas con lesiones previas en una articulación específica, especialmente una articulación que soporta peso (como la cadera o la rodilla), tienen un mayor riesgo de desarrollar artrosis.

Ocupación. Los trabajos que requieren agacharse, doblarse y torcerse repetidamente son factores de riesgo para la artrosis. Las personas que realizan trabajos que requieren estar de rodillas por mucho tiempo también tienen este riesgo.

Sobrecarga extrema practicando deportes. Atletas que usan repetidamente una articulación específica de manera extrema y aquellos que realizan cargas articulares de alto impacto de manera repetitiva (por ejemplo, correr, saltar, aterrizar en superficies duras) pueden aumentar el riesgo de desarrollar artrosis más adelante en la vida.

Obesidad. El sobrepeso provoca una mayor tensión en las articulaciones que soportan peso (como las rodillas), lo que aumenta el riesgo de desarrollar artrosis.

 

Las zonas del cuerpo más afectadas por la artrosis

 

Aunque la artrosis puede ocurrir en cualquier articulación, con mayor frecuencia afecta a las manos, las rodillas, las caderas y la columna vertebral (ya sea en el cuello o en la parte baja de la espalda). Las diferentes características de la enfermedad pueden depender de las articulaciones específicas afectadas.

Manos: la artrosis de las manos parece tener algunas características hereditarias. Las mujeres son más propensas que los hombres a tener osteoartritis en las manos. Para la mayoría de las mujeres, se desarrolla después de la menopausia.

Rodillas: las rodillas se encuentran entre las articulaciones más comúnmente afectadas por la artrosis. Los síntomas incluyen rigidez, hinchazón y dolor, que dificultan caminar, sentarse y levantarse. Si es muy grave puede provocar discapacidad.

Caderas: Las caderas también son lugares comunes de artrosis y sus síntomas incluyen dolor y rigidez de la propia articulación. Pero a veces, el dolor se siente en la ingle, la parte interna del muslo, las nalgas o incluso las rodillas. La artrosis de la cadera puede limitar el movimiento y la flexión, haciendo que las actividades diarias como vestirse y ponerse los zapatos sean complicadas.

Columna vertebral: la artrosis de la columna vertebral puede manifestarse como rigidez y dolor en el cuello o la espalda baja. En algunos casos, los cambios en la columna relacionados con la artritis pueden causar presión sobre los nervios donde salen de la columna vertebral, lo que produce debilidad, hormigueo o entumecimiento de brazos y piernas. En casos graves, esto incluso puede afectar a la función de la vejiga y el intestino.

 

Tratamiento de fisioterapia y recomendaciones para la artrosis

 

El tratamiento de fisioterapia ha demostrado ser muy eficaz para la artrosis y puede ayudarte a evitar la cirugía y el uso de analgésicos recetados. Aunque los síntomas y la progresión de la artrosis son diferentes para cada persona, comenzar un programa de ejercicio individualizado y abordar los factores de riesgo mediante la ayuda de un fisioterapeuta puede ayudar a aliviar tus síntomas y retrasar el avance de la afección.

Tu fisioterapeuta puede:

  1. Realizar un examen completo para determinar tus síntomas.
  2. Observar qué actividades te resultan difíciles.
  3. Diseñar un programa de ejercicios individualizado para abordar tus necesidades específicas y mejorar tu movimiento y tu fuerza, tanto en la clínica como después para hacerlos en casa.
  4. Utilizar técnicas de fisioterapia específicas (como, por ejemplo, la terapia manual) para mejorar el movimiento de la articulación afectada y aliviar el dolor.
  5. Enseñarte ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento para mejorar tu movimiento y tu salud en general.

Además del tratamiento de fisioterapia y la realización de los ejercicios que te haya mandado el fisioterapeuta es necesario tener en cuenta también una serie de recomendaciones:

  • Evitar el sobrepeso.
  • Evitar los movimientos repetitivos excesivos y la sobrecarga producida por una actividad laboral o deportiva sobre las articulaciones afectadas.
  • Mantener buenas posturas del cuerpo.
  • Incorporar a la vida diaria y de forma regular la actividad física: será nuestra gran aliada contra la artrosis.
  • Dieta sana y equilibrada.

Estas recomendaciones, junto con los tratamientos de fisioterapia, logran reducir el malestar y el dolor, aumentan la movilidad de las articulaciones y permiten que las personas puedan mejorar su calidad de vida.

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